martes, 23 de noviembre de 2010

COMENTARIOS CRÍTICOS "A José María Palacio"



Comentario crítico 1.

Miguel García Ortegón. 2º Bachillerato A (Curso 2010/2011)

“A José María Palacio” es un poema escrito por Antonio Machado en abril de 1913 e incluido en su recopilación Campos de Castilla (de 1912, aunque luego sufre diversas modificaciones y ampliaciones) que consiste en una carta ficticia a José María Palacio, pariente de Leonor, su difunta esposa, y que constituye un alegato en favor del recuerdo de ella.

Leonor había muerto en agosto del año anterior y desde este momento hasta la fecha en que se escribe “A José María Palacio” ha transcurrido la parte fría del año, el otoño y el invierno, período caracterizado por la inactividad (por razones obvias), y más aún en la mitad norte de España. Sin embargo, el autor elige el comienzo de la primavera para la creación de este poema porque es entonces cuando se produce de nuevo el inicio de la actividad, cuando el ciclo anual empieza: por lo tanto, aparece el tema del tiempo, tan común en Machado, tiempo en este caso ligado a la monotonía de su paso, que no provoca cambio alguno y todo calma. Esto es precisamente lo que él quiere evitar: que el tiempo “se lleve por delante” (es necesario usar este coloquialismo, pues se requieren su aspereza y crudeza) el recuerdo de Leonor, porque aunque la vida siga su curso para el poeta viuda nada volverá a ser igual, o al menos eso le parece en ese momento.

En el retrato de esta ya comentada vuelta a empezar del ciclo vital Machado hace una división: por una parte, se encuentra el renacimiento de la naturaleza con la tardía y tímida primavera, para el que el sevillano recurre a múltiples imágenes visuales: “zarzas florecidas entre las grises peñas”, “blancas margaritas entre la fina hierba”, “viejos olmos” con “hojas nuevas” (antítesis que refleja una vez más el paso del tiempo), etcétera. Por otra parte, al mismo tiempo se produce el comienzo de la actividad de las personas (similares en su constante trabajo a las abejas - “ya las abejas libarán del tomillo y el romero” -): “mulas pardas en las sementeras”, “labriegos que siembran los tardíos con las lluvias de abril” o “furtivos cazadores” en busca de perdices.

Por último, en la última estrofa del poema se nos muestra la intención de Machado, sobre la que ya he escrito: pide a José María Palacio que tome los primeros lirios y rosas de las huertas y los lleve a la tumba de Leonor (que designa con un eufemismo, “su tierra” en “el Espino”, el cementerio local; se refiere a su difunta esposa sin nombrarla) en un ruego, incluso una velada súplica por mantenerla presente en la memoria, petición a través de la cual se adivina el profundo dolor por la pérdida que acompañaría al poeta durante gran parte de su vida.


Comentario Crítico 2.

Laura Cabeza Vega. 2º Bachillerato A (Curso 2010/11)


El poema del comentario, de título A José María Palacio, es un texto literario de género lírico. Su autor es uno de los poetas más destacados de la literatura española, Antonio Machado, perteneciente a la Generación del 98, y muy relacionado con la corriente del Modernismo, aunque no toda su obra se inscribe en este movimiento. Murió exiliado en Francia en 1939. Entre sus obras destacan Soledades. Galerías. Otros poemas (1907), Campos de Castilla (1912) y Nuevas canciones (1924).

A José María Palacio forma parte de Campos de Castilla, una colección de textos donde evoca el paisaje castellano con un lenguaje sobrio y expresivo. Las descripciones están acompañadas de reflexiones críticas sobre la historia de España y dejan translucir una profunda melancolía personal.

El tema principal del texto que nos ocupa es la tristeza del yo poético por la muerte de su amada Leonor; no obstante, no conocemos este dato hasta el último verso, pues el cuerpo del poema lo constituye una carta a José María Palacio, un conocido de Machado que vive en Soria mientras que el poeta se ha trasladado a Baeza. En la carta, Machado le pregunta por el fin del invierno castellano, en una detallada descripción del paisaje: aparecen el olmo, las acacias, el Moncayo, etc., léxico acompañado de numerosos adjetivos que sin embargo retratan la llegada de una primavera humilde y modesta, pero que lo alegra todo cuando aparece.

Machado emplea oraciones interrogativas con un cierto tono inocente o iluso, lo que podemos relacionar con el sentido que tiene la primavera en el poema. Se trata de una sensación de alegría que el protagonista ya no puede vivir, en el plano no metafórico por no vivir ya en Castilla, y, por otro lado, por no poder estar con su esposa, a quien relaciona con la primavera soriana. En el último verso, el poeta pide a su amigo que suba “al Espino, al alto Espino donde está su tierra…” para visitar la tumba de Leonor. El hecho de que se refiera a ella con un único “su” en todo el poema significa, sin embargo, que aún vive por ella y no hay ningún otro pensamiento en su mente.

En resumen, podemos interpretar la carta como un último hilo de esperanza vana, en la que el autor hace referencia a su propia vida, algo muy frecuente en su obra, para recordar a su amada fallecida. Así pues, dentro de Campos de Castilla, se incluye dentro de un grupo de composiciones dedicadas a Leonor, compartiendo características con muchas de ellas: por ejemplo, el poema Caminos presenta un contenido y una estructura muy similar.