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martes, 16 de enero de 2018

LA EVOLUCIÓN DE LA OBRA DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


Fuente: blogdecastellanodeinma.blogspot.com.es


TEXTO

Yo me moriré, y la noche
triste, serena y callada,
dormirá el mundo a los rayos
de su luna solitaria.

Mi cuerpo estará amarillo,
y por la abierta ventana
entrará una brisa fresca
preguntando por mi alma.

No sé si habrá quien solloce
cerca de mi negra caja,
o quien me dé un largo beso
entre caricias y lágrimas.

Pero habrá estrellas y flores
y suspiros y fragancias,
y amor en las avenidas
a la sombra de las ramas.

Y sonará ese piano
como en esta noche plácida,
y no tendrá quien lo escuche
sollozando en la ventana.

Arias Tristes (1903)



1. Señale y explique la organización de las ideas contenidas en el texto. Tipo de estructura.

2. a. Indique el tema del texto.

b. Resuma el texto.

3. Comentario crítico del contenido del texto. 


Enlaces:  
  1. Algunas obsesiones de Juan Ramón Jiménez.
  2. Símbolos en la poesía de Juan Ramón Jiménez.
  3. Otra versión del mismo poema.
 

jueves, 7 de enero de 2016

DOS POEMAS DE JUAN RAMÓN PARA INICIAR EL AÑO

Créditos

                          EL POETA A CABALLO                                    
¡Qué tranquilidad violeta
por el sendero a la tarde!
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!

La dulce brisa del río,
olorosa a junco y agua,
le refresca el señorío...
La brisa leve del río.

A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!

Y el corazón se le pierde,
doliente y embalsamado,
en la madreselva verde...
Y el corazón se le pierde.

A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!

Se está la orilla dorando.
El último pensamiento
del sol la deja soñando...
Se está la orilla dorando.

¡Qué tranquilidad violeta
por el sendero, a la tarde!
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!

                                                   Baladas de primavera (1910)


1. Organización de ideas (partes y tipo de estructura).
2. Tema y resumen.
3. Comentario crítico (extensión mínima 30 líneas).

Para realizar el poema os recomiendo este enlace.


Primavera amarilla

Abril venía, lleno
todo de flores amarillas:
amarillo el arroyo,
amarillo el vallado, la colina,
el cementerio de los niños,
el huerto aquel, donde el amor vivía.

El sol ungía de amarillo el mundo,
con sus luces caídas;
¡ay, por los lirios áureos,
el agua de oro, tibia;
las amarillas mariposas
sobre las rosas amarillas!

Guirnaldas amarillas escalaban
los árboles; ¡el día
era una gracia perfumada de oro,
en un dorado despertar de vida!
Entre los huesos de los muertos
abría Dios sus manos amarillas. 
                                                                                         Poemas mágicos y dolientes  (1911)

1. Organización de ideas (partes y tipo de estructura).
2. Tema y resumen.
3. Comentario crítico (extensión mínima 30 líneas).

Material complementario:
  1. El paisaje en Juan Ramón Jiménez 
  2. El color amarillo en Juan Ramón Jiménez

domingo, 13 de diciembre de 2015

"LA CARBONERILLA QUEMADA " DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

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Créditos
LA CARBONERILLA QUEMADA

En la siesta de julio, ascua violenta y ciega,
prendió el horno las ropas de la niña. La arena
quemaba cual con fiebre; dolían las cigarras;
el cielo era igual que de plata calcinada.

...Con la tarde, volvió –¡anda, potro!– la madre.
El pinar se reía. El cielo era de esmalte
violeta. La brisa renovaba la vida...

La niña, rosa y negra, moría en carne viva.
Todo le lastimaba. El roce de los besos,
el roce de los ojos, el aire alegre y bello:
— «Mare, me jeché arena zobre la quemaúra.
Te yamé, te yamé dejde er camino... ¡Nunca
ejtubo ejto tan zolo! Laj yama me comían,
mare, y yo te yamaba, y tú nunca benía!»

Por el camino –¡largo! –, sobre el potrillo rojo,
murió la niña. Abiertos, espantados, sus ojos
eran como raíces secas de las estrellas.
La brisa jugueteaba, ensombrecida y fresca.
Corría el agua por el lado del camino.
Ondulaba la yerba. Trotaban los pollinos,
oyendo ya los gritos de los niños del pueblo...

Dios estaba bañándose en su azul de luceros.


JUAN RAMÓN JIMÉNEZ, Historias [para niños sin corazón]

Iniciamos con este poema los comentarios centrados en la obra poética de Juan Ramón Jiménez. El texto que presentamos pertenece al examen de reserva de la convocatoria de junio (2013). El comentario procede del blog "Manojitos de mirra".

1. Señale y explique la organización de las ideas contenidas en el texto. (Puntuación máxima: 1.5 puntos).
El texto es un poema completo de Juan Ramón Jiménez, de gran intensidad lírica basada en una breve y trágica historia, de ahí que podamos decir que presenta una estructura lineal o cronológica propia de los textos narrativos. Así, pues, el texto se divide en tres partes: Presentación, Nudo y Desenlace.

PRIMERA PARTE: PRESENTACIÓN. Primera Estrofa (versos 1-4)
- Personaje principal: una niña.
- Localización espacio-temporal: verano muy caluroso en el campo (espacio abierto).
- Inicio del problema o suceso que da pie al nudo: la niña se ha quemado al prender sus ropas.
- Causa: La chica trabaja de carbonera (lo sabemos por el título).


SEGUNDA PARTE: NUDO. Segunda y tercera estrofas (versos 5-14).
- La madre de la carbonerilla aparece montada en un potro, y se la lleva moribunda al pueblo, en un camino que se hace largo.
- La niña se dirige a ella en acento andaluz occidental, expresándole la angustia que había pasado esperándola mientras trataba de sobreponerse a las graves quemaduras que ha sufrido.


TERCERA PARTE: DESENLACE. Cuarta y quinta estrofas (versos 15-22).
- La niña muere antes de llegar al pueblo.
- La vida sigue, bella y bulliciosa, pero la niña ha muerto: ya está con Dios. 

2. a. Indique el tema del texto. (Puntuación máxima: 0.5 puntos).
a) Aséptico: Muerte de un niña carbonera tras quemarse en un accidente.
b) Lírico: Manifestación lírica del dolor y la soledad de una niña carbonera tras accidente trágico. 


2. b. Resuma el texto. (Puntuación máxima: 1 punto).
 Una niña que ejerce de carbonera sufre un accidente al prender sus ropas y se quema. En soledad, sufre el dolor físico producido por las quemaduras, en pleno verano andaluz, y el emocional, mientras el alrededor continúa bello y bullicioso, espléndidamente alegre y vivo. La madre, montada en un potro, no llega a tiempo para salvarla: muere antes de llegar al pueblo. Todo siempre desde dos puntos de vista: el de una voz poética, que parece portavoz de la naturaleza y de los sentimientos que suscitan esta dramática situación, y el de la propia niña, sufriente y moribunda.
  


3. Comentario crítico del contenido del texto (Puntuación máxima: 3 puntos).

La carbonerilla quemada es un poema de Juan Ramón Jiménez, uno de los mayores exponentes de la poesía española de todos los tiempos. Máximo representante del Modernismo poético en España, su producción lírica fue tanto extensa como intensa, de modo que no solo escribió mucho, sino asimismo con un grado de perfección formal y estética sin parangón, tanto que consigue una evolución personalísima que le lleva del Modernismo elegante y preciosista al endiosamiento creador y con un grado mayor de abstracción, y siempre con un poderoso y personalísimo estilo.
Juan Ramón Jiménez es, además de por su poesía, conocido internacionalmente por su obra lírica en prosa Platero y yo, libro para niños que llega a todos los públicos, transido de ternura y vida, trasunto de vivencias y experiencias del propio autor. El moguereño, además, redescubre y promociona a Bécquer, traduce obras del inglés al español (especialmente a Tagore) e influye notablemente en la vida cultural e intelectual de la España de principios de siglo XX. Su sensibilidad hacia los niños se manifiesta no solo en la obra de Platero y yo, sino asimismo en el recuerdo idílico de su infancia, cuyo mundo rehace en su poesía, y en su labor para amparar huérfanos y niños desvalidos durante el tiempo que estuvo en Madrid en plena Guerra Civil; lo que contrasta con que no pudieran tener hijos su esposa Zenobia Camprubí y él. En el poema La carbonerilla quemada vamos a encontrar estos elementos, modernismo, naturaleza andaluza e infancia, juntos, en un poema de un lado reconocible como juanramoniano, pero de otro un tanto atípico.
El poema es atípico en Juan Ramón Jiménez por diversos motivos. Desde luego, La carbonerilla quemada no sería un poema-tipo que escoger para ejemplificar, si es que eso se puede, la poesía del andaluz. Para empezar, siendo un texto intensamente lírico, adopta la forma de una narración en verso. En realidad, existen versos eminentemente líricos, sobre todo en la personal descripción del paisaje (por ejemplo, los versos 6 y 7: El pinar se reía. El cielo era de esmalte / violeta. La brisa renovaba la vida...), pero lo cierto es que, en general, la voz poética nos está contando una historia (narración) con una postura lírica, desde una visión poética.
Nos está contando una historia, porque desde el principio nos sitúa en un espacio y un tiempo donde suceden unos hechos: el primer enunciado del texto, compuesto de menos de dos versos, nos sitúa en un verano tórrido, junto a un horno, y nos da brevemente cuenta de que las ropas de la carbonera, que es una niña, se han quemado. Es una auténtica presentación de una narración. El resto de la estrofa se recrea en la naturaleza que, por otra parte, como ya hicieran los románticos, es reflejo del sentir y el dolor de la propia niña. Toda la primera estrofa es una distorsión o mezcla unísona entre la naturaleza y el alrededor y el suceso acaecido a la chiquilla: la arena quemaba, el verano era tórrido, en plena hora de la siesta, hasta el dolor, y esto no es otra cosa, a la vez, que el dolor y el calor extremo que sufre la niña al quemarse. El sonido de las chicharras, insecto asociado al calor y el verano, pero asimismo al de una brevísima vida (es un tanto un presagio), duelen, porque es el sonido que escucha la niña mientras se duele de sus gravísimas y dolorosísimas heridas.

Por esta visión, por cómo se cuentan los hechos y por lo que se omite, no podemos dejar de decir que el poema es lírico sin paliativos, por más que aparezca una historia, y que el elemento central sea un "personaje" (la niña) y su sufrimiento. No hay narrador, hay voz poética que nos da la visión lírica de unos hechos. Belleza y sentimiento trágico y dolido son los elementos centrales del texto, y además en consonancia.
El carácter narrativo del poema se manifiesta en que podemos contar narrativamente lo que ha sucedido. En pleno verano andaluz, a la hora de la siesta, una niña trabaja de carbonera en un horno, una infancia, por cierto, que contrasta notablemente con la propia infancia de Juan Ramón, sin necesidades, llena de luz y experiencias reposadas y positivas que él transforma en dulcemente melancólicas. Aquí, el personaje principal es una niña que debe estar trabajando, una infancia negra como el propio carbón que maneja. Y la fatalidad aparece: las ropas de la niña se prenden y sufre quemaduras a la postre mortales. Sucede, entonces, una de las mayores paradojas, no de la literatura, sino de la vida misma, pues encontramos juntos trabajo, dolor inmenso, sufrimiento en soledad y muerte junto a infancia, inocencia, niña que clama por su madre.
La madre acude tarde, probablemente porque tardan en avisarla, porque los caminos son difíciles, porque el caballo va lento o, quién sabe, y esto es lo más seguro, porque la madre es ignorante de todo y es cuando va a recogerla cuando la encuentra tratando de sobreponerse a quemaduras intensas. Lo cierto es que estas son de tal calibre que hasta los propios besos de su madre, que imaginamos rota de dolor, besos tardíos, le hacen daño, cualquier roce produce dolor en la chiquilla. Su madre trata de llevarla al pueblo, pero no consigue alcanzarlo a tiempo. Antes de llegar, la niña expone, con característico acento andaluz occidental, y con la inocencia de un niño que explica lo que los adultos ya saben como si no lo supieran, toda su experiencia de dolor: que trató de apagar sus quemaduras con arena sin éxito, casi excusándose; que la llamaba y no aparecía por ninguna parte; que las llamas la envolvían; y sin apenas usos de adjetivos y sintagmas valorativos, y solo a través de estas sencillas palabras, podemos comprender racional y emotivamente lo que le pasó y sufrió esta niña y lo que en realidad oía e interpretaba esa madre. Una circunstancia absolutamente intolerable e insoportable para cualquier ser humano con una pizca de sensibilidad: el dolor y el sufrimiento mortal de un niño, y cuánto más difícil si es tu propio hijo.
La niña muere antes de llegar al pueblo.
Y si ya es terrible este hecho, a poco de pensarlo, Juan Ramón nos lo hace vivir con mayor emoción a través de elementos de contraste: el alrededor parece insolentemente indiferente (brisa agradable, crepúsculo bello, niños jugando, ...) y la chica muere un poco antes de llegar al pueblo, lo que acrecienta, seguro, el dolor de la madre, que por poco consigue llegar a tiempo.
Por la extensión, su cierto carácter narrativo que acabamos de comentar, el tono y otros elementos, cabría decir que este poema nos recuerda un tanto a los romances, que desde la Edad Media hasta nuestros días se cultivan en español y que tan presentes están en nuestra tradición poética. Sin embargo, el poema no es un romance.
Por otro lado, la preponderancia de lo lírico sobre lo narrativo se acentúa al quedar difusos los detalles. No conocemos el nombre de la niña, su profesión la sabemos por el título, no sabemos el nombre del pueblo y el texto está centrado en los momentos más sentidos de la historia. En definitiva, hay de trasfondo una historia que no se desarrolla en un argumento, que, en el fondo, es lo que diferencia al género lírico del narrativo y el dramático. 

Este poema es un poema de contrastes. Están por todas partes. Ya hemos hecho alusión a la aparición de cierta narrativa difusa en la preponderancia lírica, y a la paradoja de asociar muerte y sufrimiento con infancia. Pero hay muchas más. Por ejemplo, encontramos preciosismo y belleza propia del Modernismo, con un crepúsculo de atardecer violeta incluido, en los que tan bien se manejaba Juan Ramón Jiménez, pero asimismo hay intensidad emocional y tragedia física y sentimental al presentarnos el horror contenido de una niña que agoniza y muere. Pero, en lugar de mostrarnos a la madre llorando mientras intenta salvarla (solo se sugiere que la besa al encontrarla, y esos besos le duelen, pues la chiquilla se encuentra en carne viva), el mayor contraste es la insolente indolencia de la naturaleza y la vida, que se nos hace insoportable al saber del sufrimiento de la chiquilla: brisa suave, pinos que ríen (personificación), niños a los que se les escucha jugar alegres. Estos momentos dulces y agradables de la vida circundante son expresados con recursos propios del Modernismo poético, predominando las sensaciones, especialmente visuales y sonoras, pero también el tacto. El contraste se da en que esta exquisitez de la naturaleza y también de sentimientos puros (los besos de la madre) agreden a la niña herida, tales son sus quemaduras. Juan Ramón, además, se vale de ellos, como cuando califica a la niña de rosa y negra, con adjetivación de color que transmite algo tan poco Modernista como la carne infantil tiznada del carbón, en primera instancia, y la carne viva, todo su cuerpo hecho herida, y las quemaduras negras en su cuerpecito, en segunda. Esto está escrito con toda la intención por parte del poeta, quien aprovecha incluso los recursos poéticos (Modernismo y exquisitez junto con llaneza de la expresión oral y viveza radical propia del Romanticismo y tradiciones anteriores; verso culto y rima asonante; etc.).
De otra parte, es de reseñar (y esto vuelve a ser un contraste con los elementos preciosistas del Modernismo) el hecho de que no solo reproduce en estilo directo las palabras de la niña, sino que intenta plasmar el acento andaluz, acudiendo a la j implosiva (a final de sílaba) para representar la aspiración de la s y a la z para marcar el ceceo propio de las zonas rurales de provincias andaluzas occidentales como Huelva, Sevilla o Cádiz, e incluso a grafías innecesarias, como la y por la ll o la b por la v, irrelevantes en lo que hace a la pronunciación.

0tro recurso es el doble o triple plano interpretativo. Ya aparece en el primer verso, que ponemos de ejemplo y fácilmente se encontrará en el resto del poema: En la siesta de julio, ascua violenta y ciega, se describe mediante esta metáfora la hora más calurosa del verano andaluz como un ascua (ardiente) violenta (calor insoportable y dañino) y ciega, como la justicia (es así para todos). Pero en un segundo plano interpretativo nos anticipa y también se refiere al fuego del horno sobre la niña: un calor inmenso, virulento y tan ciego que agrede a una inocente niña. Se aplica a ambas realidades. O, en esa misma "estrofa", cuando se dice, ahora con un símil, que la arena quemaba cual con fuego, se dice porque es así (la arena está muy caliente) pero al tiempo nos ilustra y apunta a aquello a lo que se referirá la niña: que trata de apagar los fuegos que la agreden revolcándose en la arena, doliéndole toda su piel y carne viva por ello, y siendo ahora la fiebre una clara imagen del sufrimiento de la niña y una sensación muy ilustrativa pero a un tiempo tan contraria a la sensibilidad modernista. Pero sensación clara y puesta al vivo. Y esto son solo dos sencillos ejemplos de un poema complejo y con muchas opciones interpretativas por desvelar.

domingo, 18 de enero de 2015

ESTOY TRISTE, Y MIS OJOS NO LLORAN. Juan Ramón Jiménez



Estoy triste, y mis ojos no lloran
y no quiero los besos de nadie;
mi mirada serena se pierde
en el fondo callado del parque.

¿Para qué he de soñar en amores
si está oscura y lluviosa la tarde
y no vienen suspiros ni aromas
en las rondas tranquilas del aire?

Han sonado las horas dormidas;
está solo el inmenso paisaje;
ya se han ido los lentos rebaños;
flota el humo en los pobres hogares.

Al cerrar mi ventana a la sombra,
una estrena brilló en los cristales;
estoy triste, mis ojos no lloran,
¡ya no quiero los besos de nadie!

Soñaré con mi infancia: es la hora
de los niños dormidos; mi madre
me mecía en su tibio regazo,
al amor de sus ojos radiantes;

y al vibrar la amorosa campana
de la ermita perdida en el valle,
se entreabrían mis ojos rendidos
al misterio sin luz de la tarde...

Es la esquila; ha sonado. La esquila
ha sonado en la paz de los aires;
sus cadencias dan llanto a estos ojos
que no quieren los besos de nadie.

¡Que mis lágrimas corran! Ya hay flores,
ya hay fragancias y cantos; si alguien
ha soñado en mis besos, que venga
de su plácido ensueño a besarme.

Y mis lágrimas corren... No vienen...
¿Quién irá por el triste paisaje?
Sólo suena en el largo silencio
la campana que tocan los ángeles. 

(Jardines Lejanos. Juan Ramón Jiménez)

jueves, 3 de enero de 2013

OTOÑO DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


OTOÑO

Esparce octubre, al blando movimiento
del sur, las hojas áureas y las rojas,
y, en la caída clara de sus hojas,
se lleva al infinito el pensamiento.

Qué noble paz en este alejamiento
de todo; oh prado bello que deshojas
tus flores; oh agua fría ya, que mojas
con tu cristal estremecido el viento!

¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,
en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
echado en el verdor de una colina!

En una decadencia de hermosura,
la vida se desnuda, y resplandece
la excelsitud de su verdad divina.

Juan Ramón Jiménez. Sonetos Espirituales (1916)

Este es el segundo poema de Juan Ramón Jiménez que vais a entregar como tarea después de las vacaciones.

Recordad  que debéis realizar las siguientes cuestiones:

1. Resumen y tema.
2. Estructura interna (Organización de ideas / partes) y estructura externa (métrica).
3. Comentario crítico.

 He aquí algunas aclaraciones para este poema:

"En 1913 se instala en “la colina de los chopos”, en la Residencia de Estudiantes, lo cual supone un cambio positivo para el poeta. Allí contacta con Rafael Alberti, con García Lorca y con otros poetas del Grupo del 27 de los que se convierte en maestro, al menos en su primera etapa, puesto que tiempo después, Alberti renegará de la poesía pura y de su maestro, pero ésa es ya otra historia. Vive en la Residencia hasta 1916, aunque siempre tuvo una habitación reservada.

Entre 1914 y 1915 quiere abandonar el Modernismo y escribe Sonetos Espirituales, libro de tema serio y grave, que nos habla de sus crisis de ánimo y que marcan el cambio de época poética. A la vez escribe Estío, que es un libro alegre casi siempre, con más esperanza. Mientras, en 1914 publica su libro en prosa más conocido: Platero y yo, un libro lleno de lirismo y de melancolía, aunque no infantil precisamente."

"(El libro) Sonetos espirituales fue escrito de 1913 a 1915.  Juan Ramón conoce a Zenobia Camprubí, con la que contrae matrimonio en marzo de 1916. La amistad con Zenobia, y la ayuda y el aliento de su trato, intensificó sus lecturas de las literaturas en lengua inglesa, de las cuales juntos hacían algunas traducciones y proyectaban otras muchas que no llegaron a realizar. Juan Ramón Jiménez, que atraviesa por «una profunda crisis formal» y busca una nueva dirección para su poesía, halla en su relación amorosa con Zenobia y en los continuos cambios sentimentales que esta provoca un amor concreto como fuente de inspiración".   

Fuente: LOS SONETOS ESPIRITUALES DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ Y EL PRERRAFAELISMO DE DANTE G. ROSSETTI

domingo, 16 de diciembre de 2012

POEMA DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Río de cristal dormido
y encantado; dulce valle,
dulces riberas de álamos
blancos y de verdes sauces...
El valle tiene un ensueño
y un corazón sueña y sabe
dar con su sueño un son triste
de flautas y de cantares.
Río encantado; las ramas
soñolientas de los sauces,
en los remansos dormidos
besan los claros cristales.
Y el cielo es plácido y dulce,
un cielo bajo y flotante
que con su bruma de plata
va acariciando los árboles.
Mi corazón ha soñado
con la ribera y el valle,
y ha llegado hasta la orilla
dormida para embarcarse;
pero al pasar por la senda,
lloró de amor, con un aire
viejo, que estaba cantando
no sé quién por otro valle.

Juan Ramón Jiménez
De Arias Tristes (1903) 
Este es el primer poema de Juan Ramón Jiménez que vais a entregar como tarea antes de las vacaciones. Recuerda que debéis realizar las siguientes cuestiones:
1. Resumen y tema.
2. Estructura interna (Organización de ideas / partes) y estructura externa (métrica).
3. Comentario crítico.

Si tenéis dudas consultad los apuntes y las otras entradas en este blog sobre el autor.

sábado, 8 de enero de 2011

Mi alma es hermana del cielo


MI ALMA ES HERMANA DEL CIELO

Mi alma es hermana del cielo
gris y de las hojas secas;
sol enfermo del otoño,
mátame con tu tristeza!

Los árboles del jardín
están cargados de niebla:
mi corazón busca en ellos
esa novia que no encuentra;

y en el sueño frío y húmedo
me esperan las hojas secas:
si mi alma fuera una hoja
y se perdiera entre ellas!

El sol ha mandado un rayo
de oro viejo a la arboleda,
un rayo flotante, dulce
luz para las cosas muertas.

¡Qué ternura tiene el pobre
sol para las hojas secas!
Una tristeza infinita
vaga por todas las sendas,

lenta, antigua sinfonía
de música y de esencias,
algo que dora el jardín
de ensueño de primavera.

Y esa luz de ensueño y oro
que muere en las hojas secas,
alumbra en mi corazón
no sé qué vagas tristezas.


(Arias Triste, 1903)

COMENTARIO CRÍTICO DEL CONTENIDO DEL TEXTO

El poema titulado “Mi alma es hermana del cielo” es un texto literario de género lírico. Su autor es uno de los poetas más destacados de la literatura española, Juan Ramón Jiménez, premio Nobel de Literatura en 1956 y autor de una amplia obra poética en la que evoluciona desde una primera etapa modernista hacia una dimensión mucho más mística y vanguardista. El poema ante el que nos encontramos pertenece al libro Arias Tristes, que se encuadra dentro del primer periodo poético, con influencias del modernismo y el simbolismo.

El tema principal del poema es un sentimiento de tristeza y melancolía que lleva al yo poético a querer fundir su alma con la naturaleza, en la búsqueda de algo indefinible y elevado por encima de la realidad. El título ya nos muestra la intención del poeta, que pretende igualar a su alma con el cielo, quizás para alcanzar la eternidad.

En la búsqueda de esa fusión está muy presente la proyección de sentimientos en el paisaje. Se describe un jardín en otoño, lugar propio del modernismo que exaltan el mundo sensorial, a partir de la presencia constante del cromatismo. Recordemos que Juan Ramón Jiménez fue pintor antes que poeta, y que los colores juegan un gran papel en su poesía. En este poema destaca la “luz dorada” del sol que penetra en medio de la neblina y el gris del jardín lleno de “hojas secas”, constituyendo una antítesis notable en medio del tono de melancolía que inunda toda la composición. El léxico es sencillo, y la versificación empleada lo dota de una cierta musicalidad. Abundan en la descripción los adjetivos y adyacentes, mientras que la acción queda reducida a la búsqueda del protagonista por ese algo que no encuentra, y que en el verso 8 personifica en una mujer: “mi corazón busca en ellos/ esa novia que no encuentra”.

Esto nos lleva a pensar que la tristeza del poeta es consecuencia de su soledad: parece ser que se siente solo ante el mundo, y sobre todo, ante la muerte, y de ahí la necesidad de fundirse con la naturaleza. En este sentido, es muy similar a otro poema de Arias Tristes, “Mi alma ha dejado su cuerpo…” en que está muy presente la disociación alma-cuerpo, así como la naturaleza entendida como algo superior y eterno.

En conclusión, en este poema observamos a un Juan Ramón Jiménez que se mueve en un mundo poético muy sentimental y a la vez sensorial, y que entiende la poesía como vía de exploración de su mundo interno, más elevado que el externo. En este sentido, destaca al anticipar el núcleo temático de su poesía posterior, centrado en el ansia de trascendencia.

Laura Cabeza Vega. 2º Bachillerato A (Curso 2010/11)

miércoles, 15 de diciembre de 2010

CAZAS DEL TESORO Y WEBQUEST SOBRE JUAN RAMON Y ZENOBIA


Hemos elaborado una lista de recursos centrados en cazas del tesoro y webquest que os pueden resultar útiles. El CEIP San Walabonso de Niebla pone a nuestra disposición varias actividades tic muy interesante y de igual forma el isftic nos presenta recursos de todo tipo.

Cazas del tesoro:


1. Caza del tesoro (Juan Ramón Jiménez). San Isidro Labrador.

Webquest:

1. Dos webquest sobre Zenobia. C.P. Pablo Iglesias (Soto de Ribera, Asturias).
2. ¿Quién es Juan Ramón Jiménez?. Cristina Bernal. Tercer Ciclo de Primaria.
3. Webquest sobre Juan Ramón Jiménez. Alberto Gómez.

lunes, 11 de enero de 2010

EL VIAJE DEFINITIVO

Uno de los poemas más destacados de Juan Ramón Jiménez en que expresa la pervivencia de su conciencia:



EL VIAJE DEFINITIVO
Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando.
Y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes el cielo será azul y plácido,
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón secreto de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostáljico...
Y yo me iré, y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.
Poemas agrestes (1910-1911)


miércoles, 9 de diciembre de 2009

LA POESÍA ERÓTICA DE JUAN RAMÓN

¿Un Juan Ramón erótico? Así nos lo confirma la publicación de Libros de amor por la editorial gallega Linteo. En el siguiente artículo de Blanca Berasategui se estudia la génesis y el carácter de estos poemas tan alejados de la imagen oficial del poeta moguereño.

"Un Juan Ramón nuevo, sorprendente, erótico, sensual, humano, siempre lírico. Un Juan Ramón distinto, enamoradizo e incluso lujurioso, que nos habla de la “impetuosa voluntad de mi deseo”. Un Juan Ramón inédito. Así se nos presenta el poeta en Libros de amor, el poemario que dentro de unos días publica la editorial gallega Linteo con un centón de poemas desconocidos de Juan Ramón Jiménez adolescente y veinteañero, muchos de los cuales –hasta 25– son absolutamente inéditos. La edición ha estado a cargo de José Antonio Expósito, que lleva buceando en los archivos y marcando la huella del poeta desde hace más de veinte años. A él debemos también el anterior libro inédito de Juan Ramón Jiménez, Ellos, y los que vendrán, porque el editor continúa su búsqueda y sus hallazgos.

Los poemas de Libros de amor los escribió Juan Ramón entre los años 11 y 12 del siglo pasado. Tenía entonces el poeta treinta años. Son alejandrinos perfectos, de verso largo, que JRJ escribía desde el recuerdo de su adolescencia en Moguer y de su juventud en Sevilla, Francia y Madrid, de sus primeras experiencias eróticas y amorosas, a los que puso nombre y apellido. Así, el libro nos descubre a mujeres que nunca habían aparecido antes en la vida de Juan Ramón, pero sobre todo nos descubre a un poeta más idealista y alegre que meláncolico, más apasionado y carnal, aunque siempre espiritual; tan espiritual que sus versos más eróticos y explícitos los reunió bajo la rúbrica de Lo Feo.

JRJ, que ya entonces lo diseñaba y programaba todo, entregó el libro a la imprenta en junio de 1913. Lo iba a publicar la editorial Renacimiento, que ya había editado meses antes Laberinto. El boceto de la portada dibujado por él permanece guardado en el Archivo Histórico Nacional, y el libro lo dividió el poeta en tres partes: Pasión primera, Lo Feo y Memoria del corazón. El breve y bello prólogo que escribió para entonces también lo acabamos de conocer: “No es el amor de una mujer, en tres tiempos distintos; son tres tiempos del amor, a través de varias mujeres. Por eso hay ojos azules, ojos negros, ojos de oro… porque los ojos del amor no son de un color preciso”….

Zenobia le disuadió

¿Y qué pasó, por qué no se publicó, como estaba previsto, en ese 1913 en Renacimiento? Al parecer, fue cosa de Zenobia. El gran amor de Juan Ramón, Zenobia Camprubí, había aparecido ya en la vida del poeta, y a ella no le gustó nada la sensualidad y el erotismo que destilaba el poemario Laberinto que acababa de publicar Juan Ramón. Así se lo expresó Zenobia al poeta en una carta: “Anoche leí Laberinto. Lo leí porque lo había escrito Ud., conste, que si no estoy segura de que no hubiera aguantado hasta el final. Y cuando lo concluí tenía una rabia contra Ud….” ¿Resultado? Juan Ramón retiró de la imprenta el libro de sus poemas de amor y postergó para siempre su publicación para asegurarse el amor de Zenobia. En ese momento se cierra un ciclo importante, no sólo en la vida personal del poeta, también en su obra. A partir de ahora Juan Ramon Jimenez firmaría sus poemas con el nombre completo, no J. Ramon como hasta entonces; su influencia poética vendría más del mundo anglosajón que del francés, como había ocurrido hasta entonces, y emprendería el camino de una poesía más intelectual.

Los años –explica José Antonio Expósito– los han ido dispersando. Algunos se publicaron en revistas de poesía del momento, y nunca más. Otros se perdieron, o fueron robados, en el asalto que sufrió su casa de la calle Padilla en Madrid y otros más fueron felizmente recuperados y enviados a Puerto Rico, donde Juan Ramón ya estaba instalado allí para siempre con Zenobia, o al Archivo Histórico Nacional”.

Las novicias del sanatorio

Las mujeres que enamoraron a Juan Ramón vivían en Moguer, Madrid, Sevilla, Francia y en el sanatorio del Rosario de Madrid. Unas eran adolescentes como él, otras señoras casadas y otras novicias. Blanca Hernandez-Pinzón, Susana Almonte y Carmen Rasco eran las moguereñas; llegaron luego las francesas Jeanne Roussié, mujer del doctor Lalanne, y “Francina”, a las que Juan Ramón dedicó los versos más encendidos: “Tu sexo negro, suave como un pulmón de pájaro”, o, “cuando te levantaba las faldas perfumadas”. Tras su estancia en Francia, Juan Ramón ingresó, a los 19 años, en el Sanatorio del Rosario, “el sanatorio del retraído” lo llamaba el poeta, y muy pronto se sintió atraído por las tres novicias más jóvenes del convento: Pilar Ruberte, Filomena y Amalia Murillo. De la hermana Pilar escribe Juan Ramón: “Desde el primer día me pareció un mármol de museo, ablandado y calentado por mi”. A ella se dirigía en el poema “Deshojábamos nuestros cuerpos ardientes…” Después de unos meses de escándalo, la hermana Amalia fue trasladada a otro convento y JRJ expulsado del sanatorio por la madre superiora. El último amor conocido de Juan Ramón antes de Zenobia fue la norteamericana Louise Grimm, una de esas mujeres “altas, finas, un poco mustias” del poema."




LAS ROSAS PALPITABAN ENCIMA DE TUS SENOS

Las rosas palpitaban encima de tus senos
duros. Como una flora de las blancas batistas
que tus brazos rosaban cálidamente llenos,
los encajes tentaban con carnes entrevistas

¡Qué cándida lujuria en tus bucles con lazos
rojos! ¡Oh, tus mejillas, mates como jazmines,
bajo la llama negra de los hondos ojazos
sobre la pasión cálida de las rosas carmines!

Ibas hacia la vida con todo tu tesoro
intacto… Me mandaste tus pájaros de amores…
¡y te besé, temblando, tu alegría de oro
con un miedo doliente de poner tristes tus flores!

CUANDO TE LEVANTABA LAS FALDAS PERFUMADAS

Cuando te levantaba las faldas perfumadas
roja, como una rosa, tu cara era una risa;
tus ojos negros eran más negros y más blandos,
todo el aroma de tu cuerpo se encendía.

Y sobre la locura del instante del estío
te cegaba los ojos tu cabellera tibia.
Un mohín de fastidio replegaba tu labio
y mostrabas tus dientes de luminosa china…

Nunca el reproche tuvo tibieza ni amargura,
te dabas toda porque sí, porque querías,
y las rosas quemadas de tu jardín con sol
ornaban con fragancia de oro tu fatiga.

CUANDO, DESPUÉS DE AMARNOS

Cuando, después de amarnos, te coges el cabello
desordenado, ¡cómo son de hermosos tus brazos!
cual en un libro abierto, surge la letra negra
de tus axilas, fina, dulce sobre lo blanco.

Y en el gesto violento, se te abren los pechos,
y los pezones, tantas veces acariciados,
parecen, desde lejos, más oscuros, más grandes…
el sexo se te esconde, más pequeño y más blando…

¡Oh, qué desdoblamiento de cosas!
Luego, el traje lo torna todo al paisaje cotidiano,
como una madriguera en donde se ocultaran,
lo mismo que culebras, pechos, muslos y brazos.


EN
LA ARDENTÍA DEL PLACER ME HAS DESNUDADO

En la ardentía del placer me has desnudado
todo: tus senos tibios, dulces como la muerte,
tus brazos imprevistos con sus hierbas de luto,
la misteriosa pesadilla de tu vientre…

El placer ha sentido todo, bajo sus manos,
bajo sus labios, bajo sus fantasías, entre
la locura sin nombre de todos los ardores
un fuego de colores en un fuego de fiebres.

Luego, un pudor que torna de tu inocencia antigua
te hace, si te sonrío, rojecer levemente
y te arreglas tus faldas y te guardas tus pechos
confusa, con un aire dulce y adolescente

domingo, 6 de diciembre de 2009

MARGA Y JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

El año pasado se cerró el trienio conmemorativo Zenobia-Juan Ramón (2006-2008) con motivo de la concesión del Premio Nobel de Literatura al andaluz universal y la celebración de su nacimiento. El mejor poeta del siglo XX en opinión de muchos críticos y lectores. Acogimos en el mes de diciembre pasado en nuestro IES la exposición "Juan Ramón Jiménez. Aquel chopo de luz" del Centro Andaluz de las Letras, un repaso por la vida y la obra de este gran poeta. Sin embargo nada se mencionaba en ella sobre un doloroso episodio en la biografía del escritor: su relación con Marga Gil Roësset.



En febrero de 1997, en el suplemento cultural del Diario ABC, ocupando la portada y en páginas interiores apareció la historia de Marga y Juan Ramón Jiménez; así quedó desvelado un secreto cuidadosamente guardado durante 65 años.

Marga Gil Roësset
nació en Madrid. Era escultora y dibujante, hablaba cuatro idiomas, una criatura extraordinaria que deslumbró en el Madrid cultural de la época. De naturaleza enfermiza, hasta el extremo de que los médicos la desahuciaron, pero el tesón de su madre y el convencimiento de que por medio del amor podí
a sacarla adelante la salvaron. Aprendió dibujo en el estudio López-Mezquita y con sólo 12 años ilustró un cuento de su hermana titulado, El niño de oro (1920), experiencia que repitió con Rose des Bois (1923). A partir de ese momento se dedicó casi exclusivamente a la escultura.



En los primeros meses de 1932 su devoción por Tagore la llevó a conocer, por mediación de su hermana, a Zenobia Camprubí, traductora del poeta al castellano y más tarde a su esposo Juan Ramón Jiménez. Esta última relación fue la causante de su temprana muerte con sólo 24 años, pues su admiración por el escritor se convirtió en una pasión desbordante. Fue a casa de Zenobia y Juan Ramón, dejó su diario sobre un mueble, volvió a su estudio, destrozó todas sus esculturas y gran parte de sus bocetos. ‘Todo lo bello, agradecido se te entra y te hace a ti más bello aún’, escribió el 7 de julio de 1932. Después se pegó un tiro. En Las Rozas, en el cementerio antiguo, no se sabe dónde, pues una bomba de nuestra última guerra cayó allí y destruyó únicamente su lápida, como si el azar quisiera ayudarla a borrar todo vestigio de ella misma, reposa junto a sus padres.

Una exposición en el año 2001 en el Círculo de Bellas Artes y numerosos artículos en prensa rescataron del anonimato y del territorio de la leyenda a la escultora joven y genial artista que añadió emoción a la forma desnuda.

En un sobre cerrado y a nombre de "Lo de Marga", tenía Juan Ramón en Puerto Rico, entre otros, el siguiente texto:

Habíamos llegado a las Rozas a las 9 y 1/2, después de buscarla en vano por Madrid. Estaba en la mesa de operaciones de la Clínica de Urjencia Omnia. Un tiro en la cabeza, con la belleza no destrozada, descompuesta. Su mano estaba caliente, latía su pulso. Sangre a borbotones por la boca, la frente vendada de gasa. Una mirada ancha dilatada, salida, pero ¿sin ver?

Está enterrada en la Rozas. Un corralillo cuadrado con algunos cipreses. Fue llevada en hombros en su caja blanca llena de rosas. El forense le hizo una autopsia de hora y media y cuando salió llevaba el zapato de lona con sangre de Marga. Pasaban trenes por un lado, coches por otro. La fosa tenía tres metros de honda. A las 8 le echaron la primera tierra, con un ocaso amarillo miel tras el Guadarrama morado.

Si pensaste al morir que ibas a ser bien recordada, no te equivocaste, Marga. Acaso te recordaremos pocos, pero nuestro recuerdo te será fiel y firme. No te olvidaremos, no te olvidaré nunca. Que hayas encontrado bajo la tierra el descanso y el sueño, el gusto que no encontraste sobre la tierra. Descansa en paz, en la paz que no supimos darte, Marga bien querida.

jueves, 3 de diciembre de 2009

DOS POEMAS DE JUAN RAMÓN

Para ayudaros en el estudio de Juan Ramón os dejo dos poemas. El primero analizado y el segundo acompañado de una presentación en la que canta Paco Damas.

RIO DE CRISTAL DORMIDO

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ROSAS DE CADA DÍA



Nacía, gris, la luna, y Beethoven lloraba,
Bajo la mano blanca, en el piano de ella...
En la estancia sin luz, ella, mientras, tocaba,
Morena de la luna, parecía más bella.

Teníamos los dos desangradas las flores
Del corazón, y acaso llorábamos sin vernos...
Cada nota encendía una herida de amores...
-...el dulce piano intentaba comprendernos-.

Por el balcón abierto a brumas estrelladas
Venía un viento triste de mundos invisibles...
Ella me preguntaba de cosas ignoradas
Y yo le respondía de cosas imposibles

La soledad sonora


martes, 1 de diciembre de 2009

REPOSITORIO SOBRE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


Iniciamos el estudio de Juan Ramón Jiménez con la creación de una página o repositorio con información sobre el poeta moguereño. Incluye dos secciones:

  1. Vídeos sobre su biografía.
  2. Vídeos sobre poemas recitados o cantados por distintos autores.
También encontraréis una gran cantidad de poemas comentados en LENGUATIC, nuestra aula virtual.

Visitad ambos recursos y comentad que os parece.